MEX. Tel. (867) 713 77 75 -- USA Tel. (956) 712 89 79

El comercio intrarregional de América Latina y el Caribe fue el más débil durante la pandemia entre todas las regiones del mundo, de acuerdo con un informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

A nivel global, el comercio intrarregional de mercancías fue más resistente durante la pandemia en promedio, ya que disminuyó menos que el comercio promedio mundial en 2020 y aumentó más que el comercio promedio mundial en 2021.

Sin embargo, esa resistencia se debe en gran parte al comercio entre las economías de Asia oriental, donde la tasa de crecimiento superó a la del comercio interregional de Asia oriental en aproximadamente 8 puntos porcentuales en 2020 y en aproximadamente 12 puntos porcentuales en 2021.

En contraste, en América Latina y el Caribe, el comercio intrarregional disminuyó más sustancialmente que el comercio interregional y fue alrededor de 15 puntos porcentuales más bajo que las tasas de crecimiento interregional tanto en 2020 como en 2021.

La UNCTAD expuso que esta tendencia es consistente con la fragmentación de los esfuerzos de integración regional en América Latina y el Caribe y el creciente enfoque de muchas economías en las exportaciones de productos básicos y el comercio extrarregional, particularmente con China y Estados Unidos. Por ejemplo, existe poca interdependencia relacionada con el comercio entre las dos economías más grandes de la región, Brasil y México.

También la UNCTAD destacó que se ha debatido mucho sobre la relocalización y la relocalización cercana, pero hay poca evidencia basada en datos que indiquen cambios sistémicos en la disposición de la producción global.

Por el contrario, añadió, el éxito inicial de las economías de Asia oriental en la mitigación de los efectos económicos de la pandemia puede haber resultado en una mayor dependencia, en las cadenas de valor mundiales, de la producción manufacturera originaria de Asia oriental.

A pesar de los desafíos que trajo la pandemia, la reestructuración de los procesos de producción global ha sido menos frecuente de lo esperado inicialmente por la UNCTAD y ha estado en gran medida en línea con las tendencias a largo plazo impulsadas por los cambios tecnológicos (robotización, automatización y digitalización); mayor proteccionismo y regionalización; y la necesidad de alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.

Las estrategias globales de eficiencia y reducción de costos siguen siendo el objetivo primordial de las empresas globales. Las economías de escala, la ubicación geográfica de los recursos, las inversiones a largo plazo en las instalaciones de producción y las inversiones necesarias para construir una nueva infraestructura comercial y logística pueden hacer que las modificaciones significativas a los patrones actuales de producción global sean costosas.

Las estadísticas comerciales más recientes de la Unión Europea muestran una indicación de la persistencia de las prácticas de deslocalización. En promedio, alrededor de 70% de las importaciones de insumos intermedios para las industrias manufactureras de la Unión Europea se originan dentro de la Unión Europea, mientras que Asia oriental aporta alrededor de 15 por ciento.

Fuente:eleconomista.com.mx.